| TRISHA |
—Necesito ir a casa, Blake. De verdad —dije, con voz temblorosa—. Ya se está haciendo tarde.
Las manos de Blake seguían en mis caderas, su polla ya empezando a endurecerse otra vez contra mi coño.
—Solo una ronda más, Trisha. Lo prometo. Tu coño es simplemente tan, tan bueno.
Lo miré fijamente, mi mente hecha un lío.
Sabía que no debía ceder.
Debería haberme alejado, pero mi cuerpo gritaba por más.
Blake vio la duda en mis ojos.
—Por favor —susurró, con voz ronca.
Y como la tonta que