Punto de vista de Maya Hayes,
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Zara no me da tiempo a recuperar el aliento.
Me abre los muslos con brusquedad, con unas manos sorprendentemente fuertes, y se aparta para mirarme el coño como si llevara años esperando verlo tan de cerca.
Estoy empapada y ya estoy chorreando sobre el sofá; noto cómo mi humedad me resbala por el culo, y la forma en que se le oscurecen los ojos me hace sentir un nudo en el estómago.
“Zara…”
Me calla al instante cuando se inclina y me lame con un trazo largo