Punto de vista de Aria Maxwell,
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En cuanto pronuncio esas palabras, la mano de Kade se desliza hacia mi trasero, se cuela por debajo de la falda y me aparta el tanga a un lado.
En el momento en que sus dedos rozan mi entrada, me estremezco y arqueo las caderas.
“Joder, cariño”, me susurra al oído, sin apartar la mirada de la mía mientras recorre con un dedo mis pliegues húmedos. “Estás tan mojada. Dios. ¿Es por mí?”
“Sí”, digo, moviendo las caderas de nuevo. “Es por ti. Todo por ti”.
“Mmmm”, g