Punto de vista de Bruno
¡Mierda!
Por un momento pensé que le gustaba. Recordé cómo Mira se me acercó cuando yo era su compañero mayor, rogándome que la aceptara en el club de literatura, ya que yo era el presidente.
La rechacé varias veces hasta que consiguió una recomendación de su profesor tutor. Y ahí empezó mi odio hacia ella.
Pero todo ese odio se había transformado en algo más: ¿por qué demonios la había besado?
Mi erección era la prueba irrefutable de que me excitaba muchísimo. Su olor,