—¿Pasa algo?
Él dirigió su mirada hacia mí cuando terminó su llamada. —Es Murray. Necesito irme — Entró en su dormitorio para recuperar su chaqueta.
—¿Está bien?— Le vi coger su fajo de llaves.
Asintió con un gesto seco, sin pronunciar palabra.
Leí el ambiente, cogí mis sujetadores y le miré para que se diera la vuelta mientras los llevaba puestos.
Su labio se curvó en una sonrisa burlona —No veo por qué deberías llevarlo, creo que me gusta la vista así.
Mis mejillas se sonrojaron al instante.