Don Julio se levantó tras rodar fuera de su cuerpo. La toalla que había colgado miserablemente de su cintura se aflojó y cayó a sus pies.
La mano de Kiara se estremeció ligeramente cuando sus ojos se posaron sobre él. Era todo un bastón, pensó para sí. Recuerdos como vapor recorrieron su interior, enviándole escalofríos por la espalda.
Ahora lo recordaba todo. Comprendía por qué su cuerpo le había resultado extrañamente familiar. Lo que había parecido un sueño en realidad había ocurrido.
Él ext