—¿No querías esto? ¿Debería meterlo? —siseó Harlan, empujándome contra la estantería.
Me mordí el labio inferior, odiándome por haber venido a la biblioteca. —Esto no era lo que habíamos acordado —intenté mantener la voz tranquila para no alertar a los demás estudiantes.
Podía sentir su imponente presencia detrás de mí, también podía oler su fuerte colonia. Podía sentir su cuerpo aplastando mi respiración.
Harlan y yo nunca nos habíamos llevado bien, pues él creía que yo no era lo suficientemen