Vicky empujó las pesadas puertas de la oficina del último piso. El aire en el interior era fresco, con un aroma a cuero caro y a la colonia especiada de su padrastro. Julian estaba sentado tras su enorme escritorio, con la mirada fija en la pantalla brillante de una computadora. Se veía imponente en su traje oscuro, con la corbata perfectamente recta, exudando el aura del CEO de la Corporación Jules.
—¡Ya estoy aquí, papi! —dijo Vicky. Su voz era juguetona mientras dejaba caer su mochila escol