La puerta se abrió y Lucas venía furioso, miró a su padre y le gritó como pudo hacerle eso, Víctor me lanzó una mirada asesina, no perdió la calma y le dijo que se marchara que después hablarían, Lucas por supuesto como tenía su ego herido se negó a obedecerlo.
—¡Vete! —dijo entre dientes Víctor. Lucas lo miro rabioso y luego salió furioso. Cuando me vio se acercó a mi y me tomó del cuello cabreado —¿Qué demonios planeabas al hacer eso?
—Espero que tu hijo sienta lo que es sentir la herida de l