Layne
Nos aproximamos por los pasillos, subiendo; yo sentía que mi cuerpo estaba en tal completa alerta que casi no percibía los dolores de los ataques que me había propinado él ya muerto consejero. Pero con todo y eso, me apoyaba en las paredes, iba con cuidado.
—¿Ve algo caballero?— me preguntaba la princesa Aixa. Escuchamos un gran estruendo que debía venir seguramente de la puerta.
Nos escondemos cuando pasan los soldados del rey. Mi objetivo es llegar hacia la torre de mi princesa,y pone