Naiara
Sentía que la fuerza me había abandonado, mi caballero había sido golpeado tan salvajemente que yo imaginaba lo peor, aun cuando algo dentro de mí me decía que él era mucho más poderoso y que había sufrido batallas, peleas y todo tipo de cosas y había sobrevivido.
Seguía amarrada como si fuese un animal en este cuarto, esperando noticias que no llegaban. La dama Briela venía a visitarme, pero su presencia era una molestia.
—¡Eres una cualquiera! ¡Una descarada! ¡Más que una princesa