Naiara
—Mi señora princesa ya estamos llegando… ahí hay un asentamiento— dice el Señor Rise por sobre el ruido de las pisadas.
Había sido una cabalgata difícil. Mi caballero no se quejaba, pero yo sabía que él también necesitaba de ayuda.
— Ya estamos cerca mi caballero, ya pronto vamos a llegar— le digo.
Está recostado ligeramente sobre mi cuerpo, su calidez se siente deliciosa y es lo único que me hace sentir un poco más tranquila. En poco tiempo vemos las luces de un pequeño campamento,