Azaleia
Por supuesto que yo no podía irme así como así y tampoco el resto. Habíamos visto como atrapaban a mi prima, al caballero y también a Rise. Estábamos en medio del bosque que era nuestro lugar y en vez de sentirme en calma, me sentía aprisionada.
—No podemos quedarnos de brazos cruzados... —decía Mer.
Yo miraba a toda la gente que habíamos logrado liberar, ahora estaban todos en medio del bosque. Habían señores y señoras mayores, jóvenes, y algunos pocos sacerdotes y sacerdotisas. Yo s