Se sentó en el despacho y empezó a buscar información de algo que le gritaba su mente, un detalle, pequeño y minúsculo que estaba desencajando las piezas del tablero, algo que había dejado pasar. Tenía que volver a reformularlo todo con otra perspectiva; introducir las piezas en una bolsa de terciopelo negro y lanzarlas sobre el tablero.
— Buenos días — Llamó un agente—. Tengo los objetos que pidió.
En dos bolsas separadas llegaban las últimas pruebas, las de Eli; por un lado, estaba su móvil, u