Capítulo cuarenta
Se sentó en el despacho y empezó a buscar información de algo que le gritaba su mente, un detalle, pequeño y minúsculo que estaba desencajando las piezas del tablero, algo que había dejado pasar. Tenía que volver a reformularlo todo con otra perspectiva; introducir las piezas en una bolsa de terciopelo negro y lanzarlas sobre el tablero.

— Buenos días — Llamó un agente—. Tengo los objetos que pidió.

En dos bolsas separadas llegaban las últimas pruebas, las de Eli; por un lado, estaba su móvil, u
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