Giuli, por el contrario, está vuelta loca, a la pobre le dejan tanta tarea, exámenes y tablas, que verdaderamente me da pena. Y no solo eso, si no que habla seguido con Jaco, muchas veces la encuentro acostada en su cama con el teléfono pegado a la oreja y una sonrisa boba en su rostro. Por suerte, no ha querido ir a casa de los Diener, quiero pensar que es porque Jaco ya volvió a su casa y no está aquí. El pensamiento me da tranquilidad.
La última semana no tuvimos tiempo para reunirnos con nu