―Ventura me dibujó ―trago saliva al recordar sus trazos delicados y perfectos―. El día que fuimos por Dalia los olvidé en el taxi que me llevó. El día que fui a pintar con Tristán él me los entregó ―eso siempre me molestó―. La única forma de conseguir los dibujos era subirse al mismo taxi que yo; el acosador siempre estuvo ahí, justo cuando llegué, él se fue. Una parte de mí llegó a pensar que Tristán era el acosador, pero sería demasiado obvio. Creo que son sus amigos.
Mientras les comunico mi