EL PUNTO DE VISTA DE ELARA
Natasha me llamó un martes por la mañana.
No era una llamada casual. Lo supe desde el primer segundo, la calidad de su silencio antes de hablar.
"Necesito decirte algo", dijo. "Lo he estado guardando durante mucho tiempo y ya no puedo seguir guardándolo."
Me senté. "Dime."
Me lo dijo.
Tardó cuarenta minutos. Habló con cuidado, de la manera en que habla alguien que ha ensayado y aún así lo encuentra difícil. La documentación que había estado recopilando para un posible