EL PUNTO DE VISTA DE ELARA
El lunes llegó de la manera en que llegan los lunes. Sin ceremonia.
Estaba en el escritorio a las ocho con café y el manuscrito abierto y la revisión mirándome con la resistencia particular del trabajo que necesitaba otra hora antes de cooperar.
Damien salió para la oficina a las ocho y media. Me besó en la cabeza de camino, el abrigo ya puesto, y escuché cerrarse la puerta y el apartamento cambiar a su quietud diurna.
Trabajé tres horas seguidas.
El capítulo intermed