EL PUNTO DE VISTA DE DAMIEN
El sábado encontramos las sillas, no en el primer lugar ni en el segundo. La tercera tienda, una pequeña mueblería en Clement que Elara había leído pero nunca visitado, dirigida por un hombre de sesenta y tantos que hacía piezas por encargo y mantenía una pequeña selección de trabajo terminado en el suelo.
Las sillas estaban cerca del fondo.
Dos de ellas, ligeramente diferentes entre sí de la manera en que lo son las cosas hechas a mano, el mismo diseño ejecutado dos