Mundo de ficçãoIniciar sessãoCaminamos despacio por dentro de la casa, no veíamos a nadie, ni siquiera el ruido de un ratón se escuchaba.
—No puedo creer que estoy haciendo esto. —le dije a Damián.
—Tampoco yo, pero ellas estarán bien ¿De acuerdo? Solo... Hagamos esto de una vez.
—Dejen de hablar tanto. —Nos reprendió Chévez.
—¡Oh vaya! Visitantes —Dijo un hombre desde el segundo piso apuntando con una pistola hacia nosotros.
—Mierd







