Después de dormir un par de horas, se escuchó el anuncio del piloto diciéndoles que se colocaran su cinturón de seguridad, porque ya estaban por aterrizar. Así que Maximiliano con cuidado despertó a su ángel, para que se vistieran y se fueran a sus asientos.
Al bajar del jet y ser recibidos por el comité de bienvenida notaron que su luna de miel seria en el caribe mexicano, los cuales les ayudaron a subir a un automóvil, el cual los llevaría a su hotel en la Riviera maya.
El hotel era inmenso,