Tras la emotiva despedida, ambos dejaron escapar un suspiro y se tomaron de las manos.
- Estará bien – dijo Maximiliano.
- Lo sé, sé que ellos lo cuidarán y protegerán – indico apretando su mano – pero es la primera vez en toda su vida que me lo dejo solito – indico con algunas lágrimas en los ojos.
El rubio sonrió y abrazo a su amada buscando mimarla para calmar sus angustias.
Al pasar unos minutos ambos se relajaron y buscaron empezar a disfrutar su tiempo a solas sin suegros buscando entrome