Era una mañana de domingo, era de esos extraños días donde ella podía despertar tarde, al intentar levantarse noto que estaba prisionera en su cama, ya que un rubio y un pequeño pelinegro dormían abrazados a ella, a lo que esta simplemente esbozo una sonrisa mientras volvía cerrar los ojos. La verdad le sorprendía como cambiaron las cosas para bien, jamás pensó que después de esa ruptura y humillación que recibió por parte de Alejandro volvería a enamorarse ya que se había mentalizado en confor