El resto del año pasó algo movido: entre los últimos preparativos de la boda, la empresa y los trámites para el cambio de escuela del Roger, la vida de la nueva pareja estaba muy ocupada. Claro que cuando la fecha de la boda religiosa se acercaba, Isabela fue secuestrada por sus autoproclamadas hermanas mayores y su madre para ir a comprar un vestido de novia y los demás accesorios.
- Waaa, que emoción no crees – dijo Geraldine, quien se notaba muy emocionada por la visita a la boutique de vest