—Si, señorita, iré de inmediato.
—Oye, detente ahí, ¡acaso no sabes quién soy! — vocifero la recién llegada
—Señorita, Lamas. Disculpe, pero la niña tiene una emergencia, debo ir a llamar al médico.
—No te muevas, o le diré a Valentino que te despida.
Clara se quedó en una pieza, no sabía qué hacer, estaba asustada de perder su empleo, pero ella también tenía una pequeña hermana, y no le gustaría que nadie le ayudara si estaba en problemas.
—Lo siento —dijo y corrió en busca del médico.
La muje