Damon se sentó junto a Hazel, con la voz apacible y casi disculpándose, tanto que él mismo se sentía incómodo. Hazel no respondió, y pronto la atmósfera en la mesa volvió a ser armoniosa, sin palabras ni movimientos inapropiados.
Tras terminar la comida, Hazel dijo que necesitaba ir al baño, dejando solo a Damon y Xander en la mesa.
Esta vez, ninguno habló. Ambos se concentraron en sus teléfonos y, unos diez minutos después, cuando Hazel aún no regresaba, Damon empezó a percibir que algo andaba