Agatha miró a Damon con incredulidad. Dio dos pasos hacia atrás, tambaleándose, a punto de caer. Por suerte, Delilah reaccionó rápido y la sostuvo a tiempo.
—Damon, una cosa es que me hables así a mí, ¿pero cómo puedes hablarle de ese modo a mamá?
En ese momento, Delilah todavía no comprendía la situación. En su corazón, seguía creyendo que, para Damon, la familia era lo más importante.
—Y tú… tú estás aquí ahora, pero ¿por qué sigues comportándote así delante de todos? ¿Necesitas que te recuer