Mundo ficciónIniciar sesiónZerah
Mi respiración se entrecortó. Giré la cabeza hacia él de golpe; el pánico se coló en mí. —¿De qué estás hablando? —Quiero decir —se encogió de hombros—, de camino pensé que oí su voz. Creí que era mi imaginación porque no lograba unir las piezas, pero ahí estaban ustedes dos. Además, aunque él siempre parece un idiota, tú no parecías muy feliz. El alivio me inundó. Si no había oído nada, significaba que no sabía.






