—Mamá es hermosa, podrías venderla a algún amigo y pagar la deuda de la empresa —suelto mirándolo fijamente.
Levanta su mano para pegarme, pero Hugo me rueda tras él.
—Te estás pasando Carmen —me dice en voz baja.
—Sólo es el principio —me suelto de su agarre tomándolo desapercibido y me coloco frente a mi padre, a un paso de distancia. —. Anda, pégame, ¡pégame! Súmele una más, ¿Qué más da? Me arruinaste la vida una vez, haz lo otra vez, necesitas privacidad para demostrar la clase de hombre