—Eso no se vale, al menos sabes de que se trata, yo no —me quejo.
—Pero no la he visto —dice jugueteando con mi oreja.
De las palomitas pasamos a los Ruffles, estoy con la cabeza sobre sus piernas con la mirada en la TV, bueno, ambos tenemos la mirada ahí.
—¿Es en serio? —exclamo mirándola al chica molesta. —. Entiendo porque se llama así, prometieron ser amigos —hago comillas con las manos. —. Y que supuestamente no iban a acostarse más, ella debería odiarlo por idiota, se muere por ella, e