40 - La boda.
El sol apenas comenzaba a filtrarse a través de las gruesas cortinas de la habitación cuando Brianna abrió lentamente los ojos. Estaba abrazada por el brazo de Maximiliam, su cuerpo grande y cálido descansaba contra el suyo. Su corazón latía desbocado al darse cuenta de que él no se había marchado como temía, sino que había cumplido su palabra de no desaparecer antes de que el sol saliera. Sin embargo, ahora que él estaba allí, no sabía cómo actuar ni cómo enfrentarlo.
Se removió incómoda, con