Mundo ficciónIniciar sesión— ¡Ese tampoco me gusta! – me responde con un precioso puchero.
— ¡Jacques, debes decidirte por favor! – lo observo a los ojos, se encuentra recostado al cabecero de la cama solo con una toalla enrollada en la cadera.
— ¡Ponte el rojo a ver si me gusta! – su piel se encuentra aún colorada por el placer que le di masturbándolo, no lograba empuñar su hombría







