Mundo de ficçãoIniciar sessãoMiro impaciente el reloj mientras paso el trapo húmedo sobre la mesa, limpiando los restos de comida que hay sobre ella.
Faltan cinco minutos para las once.
Dejo caer los hombros y la cabeza hacia delante, derrotada. Mirándolo no va a avanzar más rápido.
Elliot y Zaheera terminan de meter las ultimas sillas que se colocan en la acera, fuera del restaurante.
Conversan de esto y aquello. Sonrío por sus chistes sin sentido.
Un







