PELIGROSA SEDUCCIÓN
Capítulo 23
Noah Bracamontes
Sostengo la mano de mi mejor amigo, mientras que Ann sostiene la otra sin dejar de llorar. Veo como cuelga su móvil a cada cinco minutos y no tengo que ser un mago para saber que es ese bastardo del colombiano. Las lágrimas quieren salir de mis ojos, pero me aguanto como el hombre que soy.
No puedo ni siquiera creer que Gael esté entre la vida y la muerte, quizás si lo hubiese detenido cuando salió huyendo al pensar que nuestra chica nos había me