Después de muchas presentaciones y rabietas de doña Barbie, llegó el momento que Alessandro estaba esperando. Su sonrisa era tan grande y hermosa, que podía iluminar una noche oscura. Alessandro era un hombre muy guapo. Un italiano que te haría suspirar y a la vez odiar. Un hombre alto de 1.80 tal vez, escaso cabello, sin barba, cejas gruesas, labios finos, ojos grises y musculoso.
—Me llena de orgullo ver como mis muchachos han crecido y están llenos de amor —habla el abogado, al ver a Alessan