8. Talia

metiera en esta estúpida apuesta, aunque por supuesto que no seré su "mascota" ni loca.

Accedí a obedecer ciertas órdenes solo por el hecho de que podría salvarme el pellejo, pero ahora comienzo a darme cuenta de que en realidad no era buena idea. Este no era Scotty, el dulce niño que adoraba a su madre y siempre reía con mis primos. Era un extraño, uno frío y calculador...un asesino.

— Quita esa mirada, mascot

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