FELIX NAVIDAD, CARA.
La nieve caía espesa fuera de las ventanas de piso a techo del ático, cubriendo Chicago con un engañoso silencio blanco.
Las luces de Navidad titilaban desde el skyline de abajo, pero aquí arriba, en el dominio de Angelo Rossi, las fiestas se sentían como otra capa más de tensión: cuerdas de terciopelo rojo colgando de las camas de cuatro postes como guirnaldas retorcidas, un decantador de cristal con ponche de huevo con alcohol en la mesilla de noche.
Estaba de pie en el centro de la habitació