- Necesito ir al baño una vez más. - Dijo Lorraine agarrándose la barriga.
- Esta vez no te acompañaré. No quiero pasar toda la fiesta en el baño. - Sentí pena por ella.
- Cuando te quedes embarazada, me entenderás, Ju. – dijo ella saliendo.
Me serví otra copa de dulce burbujeante rosado mientras observaba a Nicolás intentar acortar las conversaciones con todos los que se le acercaban. A menudo nuestras miradas se encontraban y entonces nos sentíamos seguros: estábamos juntos, incluso separados