Lara
La tensión está regada por todo el salón en el que nos hemos reunido.
El rey Damon camina de un lado a otro, tembloroso, sin saber qué decir. Su esposa llora de forma disimulada y las hermanas están aterrorizadas. Y yo, aquí, nerviosa y frustrada, porque cuando creemos que ya vamos a solucionar este asunto, entonces empeora.
No obstante, Arion está tranquilo y compuesto. Nos observa a todos con esa calma que me da ganas de levantarme y decirle todo lo que tengo guardado en mi pecho y que n