Mundo ficciónIniciar sesiónLa voz salvadora de Rodrigo inundó mis sentidos y me sentí protegida casi instantáneamente.
La bestia delante de mí separó sus manos de mi cuerpo y me alejé enseguida, pegándome a mi jefe que tomó mi mano y entrelazó nuestros dedos antes de llevarla a su boca y besar mis nudillos.— Esta mujer es mía, mí mujer, mi esposa, mi tesoro para proteger — las palabras teñidas de e






