Dave Moreno extendió su brazo musculoso hacia el lado derecho de la cama, intentando recuperar el calor que había llenado sus brazos apenas unas horas antes. Sin embargo, sus dedos solo encontraron la superficie de las sábanas gris oscuro, ya frías.
El hombre de complexión robusta abrió los ojos de inmediato. Se incorporó sobre el colchón y contempló en silencio el espacio vacío a su lado.
—Maldición... —murmuró Dave con aquella voz grave y ronca característica de quien acaba de despertar.
Se p