La luz del sol matutino que se filtraba entre las cortinas del despacho no lograba disipar el aura glacial que emanaba del cuerpo de Dave Moreno.
El hombre permanecía inmóvil detrás de su imponente escritorio, contemplando el paisaje de la capital a través de los enormes ventanales de cristal.
La victoria absoluta sobre Apex Holdings ya estaba en sus manos.
Y, sin embargo, una extraña sensación de vacío comenzaba a devorar lentamente su pecho.
Los pensamientos de Dave regresaban una y otra vez