El rostro del médico se volvió pálido como un cadáver. Sabía perfectamente quién era la poderosa familia de Michael y hasta qué punto llegaba la influencia de aquel hombre en la ciudad. Si aquel secreto salía a la luz, no solo su carrera como médico quedaría destruida; su propia vida podría desaparecer en un instante.
—¡P-Por favor, perdóneme, joven maestro Michael... señorita Violet...! ¡Yo solo hice lo que me ordenó la señorita Reed! ¡No tenía otra opción! —suplicó el médico histéricamente, l