Un sollozo contenido escapó de repente de los labios de Berlyn. La mujer se subió un poco más la manta, cubriendo parte de su cuerpo mientras miraba a su suegra con una expresión de desconcierto, fingida y exagerada de la manera más dramática posible. Sus lágrimas falsas resbalaron con naturalidad por sus mejillas, creando la ilusión de una esposa oprimida que no sabía absolutamente nada.
—Mamá... snif... ¿qué te he hecho yo? —la voz de Berlyn tembló con fuerza, sonando tan dolorida que habría