En el ala izquierda de la mansión del clan Moreno, destinada exclusivamente a las habitaciones VIP para invitados, Revano permanecía recostado con rigidez dentro de una enorme bañera de porcelana. El agua caliente llenaba aquella lujosa tina y desprendía una fina capa de vapor, pero era incapaz de aliviar la tensión que mantenía cada músculo de su atlético cuerpo completamente contraído. El joven cerró los ojos con fuerza, dejando que su espalda y sus anchos hombros quedaran totalmente sumergid