47. SECRETOS DE HERMANOS
Lucero
Regresamos rápidamente al auto de la misma forma en que ingresamos al edificio, todos nos acomodamos y el chofer arrancó en el acto alejándonos del lugar.
—¿En qué terminó todo, futura señora de Qattan? —preguntó Karhel con mucha seriedad.
—Llegamos a un acuerdo.
—¿Y por qué no te ves feliz por tu hazaña? Deberías estar celebrando.
—Debería… —murmuré con la misma opresión en el pecho que había sentido desde que Omar dijo lo que quería en lo que todo quedó en silencio.
Tomé rápidame