CAPÍTULO 27.
Lupita estaba sentada a la mesa, desayunando con sus padres. El aroma del café recién hecho y los huevos revueltos llenaban la cocina. Sin embargo, una sensación extraña comenzó a invadirla. Un malestar que no podía identificar con claridad. Las náuseas la hicieron poner la mano en su boca y el mareo la obligó a levantarse de golpe.
—¡Disculpen, necesito ir al baño! —dijo con voz entrecortada, apenas alcanzando a controlar la ansiedad.
Guadalupe la observó con preocupación mientras ella se apre