CAPÍTULO 22.

Lupita aceptó agradecida el café que Antonia ponía en sus manos.

—Gracias Antonia. ¿Cómo has estado?

—¡Muy bien Lupe, gracias! Pero no te puedo negar que estoy muy angustiada por estos robos. Estamos en una situación muy peligrosa y me preocupa Mauricio y todo el personal de la finca que no paran de hacer guardias durante todo el día y la noche. ¿Qué se te ofrece? Tenías mucho tiempo sin venir a la casona.

—No he visto a Mauricio, ¿Sabes dónde puede estar? —preguntó mientras disfrutaba del caf
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