29. AHORA ERES LUCERO DÍAZ
Lucero
Divisar la pequeña capilla frente a mí era complejo y despertaba mil sensaciones que no sabría describir, pero me hacían temblar.
—Tranquila, no dejaré que caigas aun cuando tropieces —dijo mi padre regalándome más seguridad en lo que estaba a punto de cometer.
La música sonaba dando el aviso de nuestra llegada. Todos iban ingresando aun cuando no conocía a los padrinos ni damas de honor, quizás sea gente pagada por Ramiro, no lo sé y poco me importaba, tan solo quería terminar con es