Amanece y despierto menos cansada que el día anterior. Me levanto de la cama, arreglo un poco las sábanas y voy al baño para asearme.
A diferencia del día anterior, mi madrina aún duerme, cosa que no es común en ella. Recuerdo que estuvo en mi habitación. Debió ser quien me quitó los zapatos y arropó.
Voy hasta la habitación y ambas están dormidas. Mi Sofi, se ve tan tierna. Pienso en el llamado de atención que le hice ayer y me arrepiento de haberlo hecho. Sin embargo, era necesario, debía